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jueves, 24 de noviembre de 2011

El monstruo (Adriana del Vitto)







Ambos estuvieron de acuerdo en alimentarlo, criarlo, dedicar su tiempo y sus esfuerzos a ese monstruo. Creyeron que de ese modo podrían domesticarlo (habían leído seguramente a Saint Exupery).
Pero al poco tiempo comprendieron que la tarea emprendida era casi imposible. Entonces decidieron abandonarlo. Primero dejaron los esfuerzos, luego el tiempo, la crianza y el alimento, en un simulacro de viaje inverso tratando de que, así como había llegado, se fuera.
Sin embargo, el monstruo, ya adulto, no se sintió solo ni se murió de hambre.
Es más, al ignorarlo, lo fueron haciendo, sin darse cuenta, más fuerte. Un día los devoró.
Finalmente aprendieron, a costa de su propia vida, que con la pasión no se juega.

sábado, 27 de noviembre de 2010

ENSAYO (Adriana del Vitto)

                                                                Ilustración de Isabel González (Barcelona - España)

Antes de la función, repasó su papel. Había estudiado los movimientos minuciosamente, había seleccionado las palabras exactas (las menos dolorosas, las tibias, las más opacas).


“Elegiste mal… No es el momento este ni soy yo la persona… Tal vez nuestros caminos vuelvan a cruzarse en otra esquina de la vida…”

Ensayó frente al espejo: genial su representación.

A pesar de la experiencia actoral, los años de tablas y su gran talento, había olvidado los detalles fundamentales: la vida es un perpetuo estreno –ensayar es en vano- y, generalmente, desconocemos la letra de los circunstanciales coprotagonistas de nuestra historia.

martes, 25 de agosto de 2009

CINCO AUTORES SANTIAGUEÑOS

La estación de los lapachos (Antonio Cruz)
GUERRA
(Estamos invitados a tomar el té// la tetera es de porcelana// pero
no se vé, // yo no sé por qué.) María Elena Walsh

El tercer año del durazno, el gran canciller del reino preguntó al rey niño si deseaba comenzar la guerra.
-Mi rey, ¿aprobáis la declaración de hostilidades al pérfido emperador del Japón?
El rey respondió:
-Tí.
Y siguió chupando un caramelo.

Juan Manuel Aragón



SANGRE FRÍA

Lo maté de un solo tiro.
Después, con mi cuchillo de caza, le corté la cabeza y la tiré hacia atrás; sin darme vuelta a mirar dónde caía, pedí tres deseos.
Finalmente me fui a desayunar (café con leche con chipaquitos) al bar de la estación YPF.
Me percaté recién, a través del vidrio sucio, que al salir había dejado desierta la sala de videojuegos.

Julio Carreras


TENTACIÓN

¿Yo, retorcida? ¡Si soy lo más simple que puedas encontrar! Me gusta la naturaleza, tanto que vivo aquí, en este jardín casi mágico, donde todos me reverencian. Soy inofensiva, no le hago daño a nadie y nadie me hace daño.
Pero te veo tan tímido, mi amor, que no puedo dejar de sugerirte algunas cosas. Es por tu bien, y por el de ella también. ¿Cómo piensas que Él, siendo tan bueno, sería capaz de enojarse contigo?
-Es que Él me dijo que…
-¡Hombres tenían que ser! ¡Cuándo dejarán de aferrarse a la letra de las palabras! Si tuvieran un poquito de intuición… (“No serían hombres”, pensó la serpiente, mientras Adán iba corriendo a contarle a Eva lo que había charlado con ella, unos instantes antes de perder para siempre el dominio sobre el Jardín del Edén.).

Adriana Del Vitto


DESENGAÑO

La señora del doctor Jeckyll se enamoró de Mr. Hyde. La fascinaron sus modales bruscos, el modo brutal de hacer el amor, su pelo hirsuto que le salía hasta por las orejas. Una noche se enteró del terrible secreto y desde entonces encuentra a su amante torpe, grosero, desagradablemente peludo.
Raúl Lima

NOCTURNO DE PASIÓN

El dramaturgo sonríe. La mirada verde y chispeante de la pelirroja lo ha seguido durante toda la actuación y él intuye la invitación que es tan vieja como el mundo.
Sospecha que su desfachatada elegancia ha hecho lo suyo. Es audaz y se sabe atractivo.
Camina hacia su camarín divertido y ansioso. Tiene la certeza de que en un rato ella gemirá en sus brazos.
Despierta atormentado por un frío espantoso. Algo lacera sus entrañas.
Las sábanas están viscosas. Prende la luz y las ve teñidas de rojo.
Imagina el último acto de alguna de sus tragedias.
La pelirroja ya no está en escena.
Antonio Cruz