De la colección Textos Ilustrados
domingo, 7 de junio de 2020
martes, 31 de diciembre de 2019
BEATRIZ VALDEZ (Catamarca)
BEATRIZ VALDEZ
Con la vida en un
hilo
La mujer de negro se levantó del sillón, dejó el tejido
sobre la mesita y miró -a través de los visillos de la ventana- la calle
desierta. “¿Cuánto tiempo había pasado desde que él se marchó? ¿Dieciocho
años?, quizás veinte… ya no lo recordaba.” Volvió a su tarea: un derecho y un
revés, un derecho y un revés…
De pronto, sintió que los dedos se le amortiguaban y las
agujas cayeron en la alfombra. Un dolor impreciso se apoderó de su cuerpo; se
acurrucó en el sillón y un profundo sopor la invadió. Tuvo un sueño extraño:
sus brazos y piernas se multiplicaban y todo su cuerpo se cubría de una oscura
vellosidad. Se despertó sobresaltada con los golpes en la puerta.
-¡Querida, soy yo, he regresado! Penélope, ¿dónde estás?
Al entrar a la sala, Ulises sintió que un hilo invisible lo
envolvía con fuerza, alzándolo hasta el cielorraso. Quiso gritar, pero la hebra
de seda le oprimía la garganta. Una sombra fugaz se deslizó por el muro y en un
beso de bienvenida lo devoró.
Insomnio
La barca era un potro
encabritado en el mar turbulento. El capitán no podía dormir y decidió contar
ovejitas. No le dio resultado. “¿Y si pruebo con otro animal?” –pensó.
Se pasó toda la noche contando monos, palomas, gacelas,
leopardos… que saltaban el cerco de a dos en dos. Se durmió al amanecer, justo
cuando les tocaba el turno a los elefantes. ¡Ay, pobre Noé, no se despertó
jamás, murió aplastado!
El lector
En la fría mañana de otoño entró a la biblioteca, colgó el
bastón y el sobretodo en el perchero. Pidió a la encargada “Ensayo sobre la
ceguera”, se quitó los guantes y comenzó a leer con la yema de los dedos.
Tarde de toros
Domingo de sol. En la plaza de toros la multitud aplaude
entusiasmada. El torero hace ondear su capote y saluda al público que lo
aclama.
“¡Que te coge el toro, Manolete!”
En la arena, un reguero escarlata... Congoja nacional.
Cierre de comercios. Suspensión de actividades. Bandera a media asta. Todo el
pueblo llora y quiere darle su último adiós.
Al llegar al cementerio, el cortejo se detiene frente al
portal de hierro con cadena y candado. Un gran cartel: “Cerrado por duelo”.
El alfarero
Dejó lo que estaba haciendo y se secó el sudor de la frente
con la manga de la camisa. Había trabajado sin descanso para terminar su obra
pero no estaba satisfecho. La observó desde distintos ángulos mientras pensaba:
¿qué le falta para ser perfecta?
Se inclinó sobre la estatua y –acercando sus labios a la
boca de arcilla- con un soplo divino le dio vida.
Beatriz Valdez:
Escritora nacida en Frías, Santiago del Estero, en 1950, está radicada desde
muy pequeña en la ciudad de Catamarca. Es
profesora de Castellano, Literatura y Latín; integró el grupo “Cataletras” de
la SADE, donde publicó sus trabajos en las “Hojas de poesía y narrativa” que
editaba la institución con la Universidad Nacional de Catamarca. Integra las
antologías “Café literario 2000”; “Monoambientes-Microrrelatos del Noroeste
Argentino”, Cuaderno Laprida y “Antología narrativa argentina”. Ha publicado “Confusión
en el laberinto y otros microrrelatos” (2013)
viernes, 29 de noviembre de 2019
ROBERTO PERINELLI (Buenos Aires)
Repercusión
Soy un adicto lector de diarios,
obligado a consumir la droga todas las mañanas, mientras desayuno. Por eso
estoy enterado de las noticias del mundo, de, por ejemplo, que la NASA festejó
su cincuenta aniversario enviando al espacio Across the Universe, de los
Beatles.
También es por eso que no me
sorprendí para nada cuando un ET (pariente, me dijo), verde, petisito, tres
orejas, siete dedos, uno, el del medio, mucho más largo que los otros seis, me
paró en la esquina de Diagonal Norte y Maipú para preguntarme dónde quedaba
Liverpool.
Duda
A cierto señor lo inquietaba la
palabra necrópolis. No sabía qué quería decir pero un extraño instinto le
impidió preguntar o siquiera consultar el diccionario.
A punto de morir, muy viejo,
longevo, interrogó a todos, hijos y nietos que lo rodeaban, y le contestaron
que necrópolis quería decir caballo en celo. Se fue tranquilo, porque por fin
sabía el significado de esa palabra que hasta ahí se había empeñado en ignorar.
Mensaje
Era un marido cariñoso. A punto de
irse al trabajo le dejaba a su esposa una buena cantidad de besos en una
cajita. Cuando ella los necesitaba, la abría, sacaba uno y, ¡chuick ¡ (el
marido se los dejaba con ruidito), se los daba en la mejilla. Un día los besos
dejaron de sonar, otro había bastantes pocos. Cuando encontró la caja vacía, la
mujer la llenó de lágrimas, hizo las valijas y se fue de la casa.
Tamaños
Cuando mi papá se hace muy grande,
caza los aviones con las manos, los hace añicos y me los regala con las alas
rotas y el fuselaje partido por la mitad.
Cuando se hace chiquitito, se mete
en las cuevas de las cucarachas y las ataca con un alfiler de gancho; entonces
me las entrega muertas, con el lomo atravesado.
Pero cuando se hace normal y vuelve
del trabajo, nos dice a todos que discutió con el jefe, viajó apretado en el
subterráneo y ni siquiera me trae caramelos.
Soledades
Las tardes de domingo la del 5° H
llama de urgencia al plomero del consorcio, y le lee poemas. La mujer lo
engaña, porque nada fue escrito por ella, sino por Neruda, Ungaretti, Auden o
Machado.
El hombre también miente,
inspecciona el waterclos, afirma que los caños del artefacto tienen problemas y
escucha los versos mientras simula que está trabajando.-
Roberto Perinelli nació en Buenos Aires en 1940, Fue
uno de los 21 autores del primer y mítico ciclo de Teatro Abierto. Estrenó,
desde sus inicios como dramaturgo en 1969, más de 30 obras teatrales en Buenos
Aires, en las provincias argentinas y en el exterior. Durante más de 20 años
(hasta 2006) dirigió la Escuela Metropolitana de Arte Dramático de la Ciudad de
Buenos Aires (EMAD), donde además dictó las cátedras de Análisis de textos,
Historia del teatro y Dramaturgia. Forma parte de la comisión directiva de Argentores
e Integra la Fundación Carlos Somigliana (SOMI) dedicada al estímulo del autor
teatral, desde su creación en 1990. Obtuvo varios reconocimientos a lo largo de
su trayectoria, entre los que se destaca el Premio Municipal de Dramaturgia,
bienio 2001-2003, otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por su
obra Mil años de Paz.
Integra diferentes antologías y Macedonia pblicó los
libros “Actos que crean hábitos” y
“Cuestión de hábito”
sábado, 2 de noviembre de 2019
CECILIA CABRERA (Corrientes)
CUESTIÓN DE
PERCEPCIÓN
Mariana golpeó con su ojo el puño de Sebastián. Los bordes
de sus cuencas le hicieron sangrar los nudillos, ella insistió y arremetió con
el otro ojo hasta impactar en el mismo puño. Elevó la apuesta y dio un golpe
seco con su abdomen a la rodilla derecha del infiel. No le importó que fuera la
rodilla lesionada hace unos años. Cuando llegó el turno de enfrentar los pies
de su esposo, se tiró al piso y utilizó su espalda, intermitente contra cada
pie. La lucha le borró la imagen de su marido horquetado con la morocha en la
mesada.
DESPERTAR DESNUDA
Hoy amanecí desnuda y fresca en la cama. Me despertó la
claridad que entraba por la ventana. Había decidido disfrutar un poco más de la
suavidad de las sábanas, pero de pronto sentí humedad y dolor entre mis piernas
y eso me despabiló. Aunque lo que me desesperó fue no reconocer las paredes de
la habitación.
MEDIALUNAS CALENTITAS
Hoy me desperté tempranito y me fui a comprar facturas
calentitas para desayunar con mi mamá.
Cuando llego a su casa, ella me abre la puerta, nos vamos a
la cocina, me sirve el café con leche y me pregunta: ¿Vos te das cuenta de que
no existís, ¿verdad? Yo la miré sorprendida y me quedé muda. -Sí, hija, vos
insistís en desayunar, pero ¿te das cuenta de que ahí no hay ninguna tasa? ¿Te
das cuenta de que estás masticando aire?... Me dejó estupefacta, hoy el perfume
de las facturas era más rico que de costumbre. Me dejó muda su negación de lo
evidente. De pronto se levantó ensimismada y salió diciéndose a sí misma: -
Otra vez estoy hablando sola... tengo que ir al médico. Y de pronto desaparecí.
PUÑETAZO
El puñetazo de Juan fue seco y sonoro. La sangre de Elena
salpicó la pared de la Catedral.
El cura, horrorizado, gritó: “¡Mi pared!”
Cecilia Cabrera, nació en la
ciudad de Resistencia en 1978. Es Profesora en Letras, escritora y humorista.
Está en elenco de Stand Up de Sala 88 desde el año 2015, fue colaborado en las
revistas digitales de Resistencia “LalalaNews” y “Proyecto Bohemia” y de
México, “Cultura Colectiva”. Este año publicó su primer libro de microrrelatos La Rebelión de la Sombra. El cuento que
le da título al libro fue adaptado a la obra de Microteatro Retobada en la cual
actuó en el año 2018. El libro se encuentra editado en versión digital y está
la venta actualmente. También estoy incursionando en la asistencia de dirección
en una obra de teatro clown “SemiYa” que se estrena el próximo 3 de noviembre
de 2019.
martes, 1 de octubre de 2019
JUAN JOSÉ PANNO (CABA)
Tribuna popular
El partido de gala que se disputaba en el Gran Estadio era
tan malo, pero tan malo que los espectadores se empezaron a asomar a los
murallones de las graderías para espiar desde ahí el encuentro improvisado que
estaban jugando hijos y sobrinos de los profesionales en un campo lindero. Su
Majestad, presente en el Gran Estadio, fue notificada de lo que estaba
ocurriendo y tomó inmediatamente una medida demagógica de esas a la que ya
tenía acostumbrada a la población: mandó traer a los jóvenes al Gran Estadio y
ordenó que los cracks pasasen castigados a la cancha auxiliar. La plebe celebró
alborozada la novedad, pero diez minutos más tarde todos desdeñaron lo que
estaba ocurriendo en el Gran Estadio y empezaron a mirar el partido, abierto y
divertido que jugaban los profesionales en el campo contiguo.
La increíble y triste
historia del cándido delantero y un arquero desalmado
Hacía como cien años que no metía un gol. Un buen día, que
por extraña paradoja era un día de lluvia interminable en aquel pueblito
colombiano, Aureliano hizo, abracadabra, aracataca, una jugada mágica y se
encontró en soledad frente al arco. Todos empezaron a escribir la crónica de un
golazo anunciado, pero inexplicablemente, el cándido delantero se puso a
recordar a sus putas tristes y demoró el tiro, aunque un instante después
decidió que no habría más penas ni olvido y marcó el gol. Fue un gol de otro
partido.
Sueños
El sábado a la noche el delantero soñó que en el partido del
día siguiente ejecutaba un penal y era gol porque amagaba y disparaba a la
izquierda del arquero que se iba, engañado, hacia su derecha.
El domingo, el árbitro cobró un penal para su equipo y el delantero,
que tenía muy presente el sueño, amagó a la derecha y le dio hacia la izquierda
del arquero, casi con displicencia, respondiendo a la premonición.
El arquero, que se había volcado justamente hacia su
izquierda, no tuvo que hacer mucho esfuerzo para detener la pelota.
El delantero se quedó estático, azorado. La perturbación se
multiplicó cuando el arquero, al pasar a su lado, mientras sacaba la pelota le
dijo en tono canchero: “los sábados a la noche me tiro a la derecha, los
domingos a la tarde, no”.
Partido internacional
Mueve Moby Dick, toca Toquino, pisa Pizarro, pasa Passolini,
mata Mata Hari, mete Metello, pica Picasso, marca Marconi, quita Kitano, avanza
Vanzetti, saca Sacco, corre Courreges, la tiene Tenorio, cruza Cruz, se va
Vavá, cae Cain, paga Paganini, gol de Goliath, pita Pitagoras. Final.
Metamorfosis
Cuando Gregorio Samsa (en tiempos no muy lejanos crack
indiscutible) se despertó una mañana (después de un sueño intranquilo producido
por el recuerdo fresco del gol en contra y el penal errado que hicieron perder
un campeonato) se encontró sobre su cama convertido (por los mismos hinchas que
antes lo adoraban) en un monstruoso insecto.
Juan José Panno nació en Buenos Aores en 1949. Periodista y escritor
(aunque él se reconoce más como periodista que como escritor) Trabajó en los
diarios Clarín, Crónica, La Razón, El Gráfico, El Mundo, La Voz y, actualmente,
Página 12. También trabajó en varias radios y en televisión. Es coautor del
primer “Días de Radio”, detrás del cartel de Ulanovsky, autor de Corazón y
pases cortos (cuentos futboleros), Obras maestras del error (recopilación de
furcios y metidas de pata en el periodismo), Pozo vacante y Juegos de fútbol.
Tambié es uno de los creadores y actual director de las escuelas de periodismo
TEA y DeporTEA. Dos de sus cuentos formaron parte de los libritos que el
Ministerio de Educación repartió en las canchas.
Los textos fueron tomados de los sitios Web Gambeteando palabras
y Ficción mínima
Sus datos fueron tomados de varios sitios Web y la fotografía de su muro de Facebook.
domingo, 1 de septiembre de 2019
MÓNICA MARÍA BRASCA (Santa Fe)
Trapos sucios
A cada vuelta del tambor del
lavarropas, replicaban en su cabeza los rítmicos cintazos que le daba su
padrastro cuando era niña. Volvían los insultos, los silencios amenazantes, los
manoseos de la adolescencia. Hipnotizada por el vaivén, detrás del vidrio
redondo vio mezclarse las sábanas con la camisa y el pantalón de él, hasta que
todo fue tiñéndose de rojo. Confiaba en que con el último enjuague todo
volvería a pintar como antes.
La herencia del pescador
La canoa de Sánchez apareció
amarrada donde siempre, sólo que vacía.
A media mañana lo encontraron muy
cerca, yaciendo en el lecho fangoso del Coronda. Una piedra atada al cuello le
impedía buscar la superficie.
No fue difícil adivinar los
motivos: la pesca era escasa, la paga era
mala, la chinita le había endosado
un nieto de autor desconocido. Para colmo de males su tercera mujer, briosa y
joven, a cada rato se le iba con cualquiera. Todo ese peso cargaba la piedra
que hundió a Sánchez en el fondo barroso de su río. Y como estaba bien abajo y
ya no la necesitaba, los hijos y las sucesivas concubinas se disputaron a
muerte su casa.
Solo el Moncho, calladito, supo
aprovechar la inesperada bendición: en el espinel abandonado abundan ahora los
surubíes, amarillos y moncholos que Sánchez ahuyentaba con su pena.
El último detalle
Decidió que había llegado el día.
Llamó a su novia. Encargó las flores. Buscó la carta que había escrito hacía
tiempo y le agregó la fecha. Sacó del placar el traje más indicado para la
ocasión. Lo cepilló. Se vistió. Se perfumó. Tendió mantas en el piso, evaluó el
mejor ángulo, y se descerrajó un tiro en la sien. No contó con que la sangre
salpicaría su camisa blanca y empañaría la pulcritud de la escena.
El malentendido
Las instrucciones eran precisas: la
casa debía estar siempre reluciente y con todo en su lugar.
Eso fue lo que Rogelia trató de
explicar cuando le tomaron declaración. Pero no encontró las palabras. O no le
creyeron que fue por cumplir con su trabajo que se apuró a limpiar la sangre
del sofá recién tapizado y a echar a la basura los papeles rotos, desparramados
en el piso. Que le sacó el revólver de la mano a la señora, lo puso sobre la
mesita de mármol, y recién después de que el living estuvo limpio llamó al
señor. Porque a la patrona no le hubiera gustado que la encontraran así, sucia,
tirada en el suelo en medio del desorden.
Los policías hablaron de escena del
crimen alterada, de huellas dactilares en el arma homicida.
El marido dijo que no existían
motivos para que su mujer hiciera algo semejante. El abogado aseguró que
Rogelia sí los tenía.
Por eso ahora está presa. Ocho años
—dictaminó el juez— que pueden ser menos por buena conducta.
Pero si ella se portaba bien...
Ella tenía todo siempre impecable.
Discreción unilateral
El traductor guardó en su maletín,
bajo llave, la palabra que había omitido y se marchó de la reunión cumbre,
seguro de haber puesto fin al eterno conflicto entre aquellos dos países.
Confesión de parte
No busquen más al culpable: fui yo
quien asesinó a mi exmujer. La amaba demasiado y no podía olvidarla. Lo hice
con esta misma arma que ustedes encontraron en mi mano izquierda, con la que en
unos segundos la eliminaré de donde sigue viva: mi cabeza.
Mónica María Brasca nació en Rafaela,
provincia de Santa Fe, en 1957. Es cuentista y traductora de inglés y
portugués. Sus minificciones han obtenido premios e integran antologías nacionales
e internacionales. Desde 2012 participa en el taller de minificción de Marina
Ficticia, dirigido por el escritor mexicano Alfonso Pedraza. Tiene inédito el
libro de cuentos El camino de regreso. Actualmente vive en la ciudad de Santa
Fe. Lugares vedados es su primer libro de microcuentos publicado.
miércoles, 31 de julio de 2019
PATRICIO RAMOS GATTI (Tucumán)
Citas a ciegas
Entré al cuarto, tanteando
las paredes, hasta llegar a la cama. Me desvestí con rapidez, busqué su cuerpo
desnudo y me sumergí en las sabanas liquidas. Todo allí era humedad y calor y
mimos, puro sexo, amor y felicidad a chorros, finalmente un cigarro. Luego de
unos minutos todo volvió a repetirse en el mismo orden. Después: la luz del
baño y la curiosidad de ver algo de ella; una parte de su cuerpo, tal vez. Pero
el destello de luz sobre la cama me la mostró completamente vacía, una vez más.
Convención
Cierta vez se reunieron todos
los saurios del mundo.
El tiranosaurio,
desconcertado, preguntó: “¿Qué especie es esa?”
Y el pterodáctilo, que tenía
más vuelo, respondió: “Es la de Monterroso”.
Mi Aleph
He creado mi propio Aleph y
el mundo aún no lo sabe. Lo descubrí por casualidad, como una especie de acto
divino. Me llevó más de diez años pulirlo, y sólo le falta un pequeño ajuste.
No me importa si alguien
piensa que estoy loco. Él sabe defenderse solo; se nutre de las críticas, de
los elogios y de las burlas. Se retroalimenta de la gente; abarca toda la luz y
todos los lugares; tiene autonomía propia y se reinventa a diario sin mi ayuda.
Tengo la sospecha de que ya
no me necesita, de que no me tiene en cuenta, de que me pasa por alto todo el
tiempo.
Creo que ya es hora de
empezar a destruirlo.
Divorcio
Al separarse, ambos
repartieron sus gustos en común; sus disgustos también.
Ella se llevó los reproches y
sus amantes. Dividieron el egoísmo, las penas y el orgullo. Él se llevó los
cuernos. Los golpes fueron para ella; las enfermedades y los llantos, para él.
Las peleas, la soberbia, las desdichas y el dolor quedaron con ella.
Todo fue tan equitativo que a
su único hijo tuvieron que criarlo los abuelos.
El condenado
Hoy me desperté en los brazos
de una sirena.
Hoy amanecí mullido en piel
de ángel.
Fue hoy que me enamoré a
primera vista y vi en sus ojos historias de fantasía.
Me dormí con el arrullo de su
canto mágico.
Al despertar, seguía con mis manos inmovilizadas
y mi garganta en el Cepo.Patricio Ramos Gatti (1973), San Miguel de Tucumán. Artista plástico, escritor, Diseñador, productor y editor gráfico. Ha ilustrado numerosas revistas técnicas y de arte, además de haber realizado exposiciones de pintura y dibujo, colectivas e individuales, participo de numerosos salones nacionales e internacionales (algunos con distinciones importantes). Desde el 2003 edita y grafica la revista “A y C” (Arquitectura y Construcción). En 2008 publicó en la antología “Monoambientes” Microrrelatos del noroeste Argentino (Ediciones DLG Desde la Gente – Buenos Aires 2008). En el 2011 Formó parte del: Epic Art (Encuentro de Pinturas, Ilustraciones, Caricaturas y Arte) y del Premio Caps de Arte 2011 Tucumán. En el 2012 Participó en el IX Salón de Arte Contemporáneo de la UNT y fue invitado a presentar sus trabajos en el espacio de arte moderno “La Punta”. En el 2013 Participó de la exposición “Artistas anticapitalistas” en el centro cultural “María Magdalena” Tucumán y expuso en el hotel Hilton con artistas destacados del medio. 2015 participó de la publicación “Trompetas Completas” Tucumán. 2016 publicó en “Cuaderno Laprida” (La aguja de Buffon ediciones – Tucumán 2016) junto a escritores nacionales e internacionales. En 2018 publicó en la antología argentina de microrrelatos y relatos adolescentes “#Todosdiferentes” (Macedonia ediciones – Buenos Aires 2018). 2019 Participó de la antología de microrrelatos "Hokusai" antología digital de la Revista Brevilla (Santiago de Chile 2019 – Editora: Lilian Elphick Latorre).
Contacto: patricioramosg@gmail.com
jueves, 4 de julio de 2019
MARIANA RUIZ (Buenos Aires)
Acorralada
Le
duele el alma de tanta caricia salvaje. El amor se fue transformando en un puño
permanente y duro. Y ahora la noche se burla de ella, de su apariencia. De
ella, que apoya la vida en la mesada de la cocina, su refugio. Y ve que una
sombra aparece en el umbral; una sombra que viene a arrancarle los deseos, los
sueños.
Agazapada
como un animal en peligro, siente el miedo en el cuerpo. De sus ojos cae la
duda del perdón.
Aislamiento
Deambulaba
por la casa en la que vivió toda su vida. Un día, notó que el polvillo se
estaba acumulando demasiado. Fue a buscar una escoba. Y, al pasar frente a un
espejo, se dio cuenta de que no era polvillo, sino su propia piel que se
descamaba.
El último rincón
Sólo
en el mundo, caminó por el húmedo puente de viejas maderas. Observó la
desolación de las montañas. El día, lluvioso. Triste. Meditó frente a su
reflejo, y dejó que el agua lo tragara.
La llamada
Se
desploma en mis hombros, me respira en el oído, me comprime fuerte. Quiere
apoderarse de mí. Esta noche caigo sumisa ante ella. Como en un ritual, veo
almas que vagan juntas, que me observan. Que esperan. Y cuando la luna truena
su mortal llamada, ya es hora. Mis huesos se estremecen y la hambrienta sombra
se apodera al fin de este mi cuerpo añejo.
Salir
A veces sueño con los pies y se me
vuelven pesados, duros como piedras.
A veces, el cuerpo se me pone liviano
y no lo puedo manejar: él me maneja a mí.
La cama se ha vuelto mi refugio, y ya
no puedo hacer nada más.
Cada vez que alguien entra en mi
habitación, mira la cama, abre la ventana y llora como si yo no estuviera.
Una cosa me llama la atención: hace
un rato, escuché hablar a mi tía y a mi hermana de que ha pasado mucho tiempo y
de que ya es hora de cambiar la habitación.
—De darle vida —dijo mi tía.
Vi que mi hermana cargaba unas
flores.
—Por su aniversario —dijo
acongojada—, la voy a ir visitar.
Asustada —confundida, mejor dicho—,
salgo de la cama. Cuando me paro me doy cuenta de que no puedo acariciar el
piso.
Encierro
Vive en una pequeña casa de
insoportable mutismo, donde a veces huele el frío de la ventana. Los
pensamientos lo abruman. Apenas logra llegar a la viga. Ahí grita un afónico
trueno al aire. Indefenso, siente que va a enloquecer. Raídas plumas le crecen
en la espalda y lo enloquecen. La piel se le cae. La cara se le transforma. La
boca se le hace pico. La libertad era sólo un sueño.
Mariana
Ruiz nació el 19 de septiembre de
1982, en Buenos Aires. Es estudiante de Ciencias de la Comunicación, en la UBA,
lectora, escritora y cinéfila. Colaboró con notas periodísticas y entrevistas,
en revistas y periódicos como Piso 13, Periódico Irreverentes, CineramaPlus+ y
Flores de Papel. Publicó poemas, cuentos y microrrelatos en antologías: El
Diario de los Poetas, Pinceladas de Poesía, Cuestión de cuentos, Amarillo, Otra
piel, Derribando muros y Una casa para siempre, editado en Perú. Es miembro del
“Grupo Literario Ayacucho”, con el que publicaron la obra colectiva Magia y
Reflejos de Buenos Aires. Participó en la Clínica Literaria ROI Cuento 5, y
actualmente del taller de Claudia Cortalezzi. Regresar es su primer libro
(2017). Obtuvo Mención de Honor en Microrrelatos GUKA.
viernes, 31 de mayo de 2019
ANÍBAL SILVERO (Misiones)
Engaño
Se engañaron mutuamente. Él jamás le contó que tenía una
imaginación enfermiza. Ella jamás le confesó que sólo era un fruto de su
imaginación.
La historia de un
microcuento
El microficcionista se propuso un día escribir un
microcuento.
Observó entonces que el mundo estaba lleno de gente, el mar
rebosante de agua y el universo pletórico de estrellas. Y a su vez, advirtió
que la materia estaba repleta de millones de átomos con millares de moléculas.
Pero notó con asombro, oh curiosa inspiración, que su cabeza
estaba completamente vacía.
Felicidad infinita
Un hombre infinitamente feliz invitó a un hombre finitamente
feliz a ser feliz para siempre. Dice la leyenda que, por miedo a morir, el
hombre finitamente feliz no aceptó, y se perdió de ser feliz eternamente.
La experiencia
Juan estaba convencido que si apagaba la luz con suficiente
rapidez, podía ver la obscuridad. Así fue que ensayó una y otra vez, intentando
bajar tan aceleradamente el interruptor, como para lograr su utópico objetivo.
En una oportunidad creyó lograrlo, un relámpago instantáneo se manifestó ante
sus ojos. Recuperado del shock, notó que simplemente había metido el dedo en el
enchufe.
Adán y Eva
Aquí hay algo raro, pensó la serpiente, y tentó por vigésima
quinta vez a Eva, ésta ofreció por vigésima quinta vez a Adán y éste a su vez,
mordió por igual número de veces el fruto prohibido.
Qué cosa más deleitosa es el vicio, pensó la mujer. Qué
extraña sensación de repetición, se dijo el hombre. Qué fracaso de tinieblas,
exclamó el diablo.
Y Dios siguió observando su cambiante y complejo universo,
desde la eternidad.
La cuarta parte de la
felicidad
Consigue la cuarta parte de la felicidad, le había dicho el
maestro Nanges, y la conseguirás toda. Así que Eleuterio había recorrido medio
mundo y se había expuesto a mil situaciones para encontrar esa cuarta parte.
Cuando volvió decepcionado, fue a ver a su maestro y éste, que nunca había
salido del pueblo, señalando con su mano el corazón, le dijo: «Qué mal que
buscaste, hijo, qué mal que buscaste».
Aníbal Silvero, (Posadas
1969). Poeta y narrador misionero, Presidió
la SADE de la Provincia de Misiones, entre 2009 y 2017. Ha desarrollado una
extensa tarea literaria y ha recibido numerosos premios y distinciones por
ella. Entre sus publicaciones, podemos mencionar Cenizas del Tiempo ─su primer poemario que se publicó en 1999 y ese
mismo año se consagró con el Premio Arandú─, Cuentos sin Fronteras ─editada en España─, La Muralla del Verso ─editada por el Consejo Federal de Inversiones (Pemio
nacional de Poesía), y Cuentos sin
Espacio ─publicado por la Casa de la Moneda─. Su obra poética
puede encontrarse fácilmente en la web. Reside en la ciudad de Posadas.
martes, 30 de abril de 2019
FABIAN YAUSAZ (Corrientes)
I
Una doncella guaraní orinaba acuclillada en
un pastizal. De repente una yarará la mordió ahí abajo. Un pedazo de carne
bífida crecía entre sus piernas al tiempo que su gente era masacrada por una
avanzada del ejército de Ayolas. Ni un solo soldado se privó de vejar a la
joven. La abandonaron al sol, estaqueada como un cuero de víbora. Una semana
después los españoles de la partida caían como moscas. Una extraña parálisis se
irradiaba desde el miembro hacia el
corazón. Sobrevivió un joven grumete, de nombre Ignacio, quien fue encontrado
desvariando a orillas del Paraná. Ignacio compareció ante Carlos I en una
jerigonza nasal inentendible. Fue condenado a la hoguera, los inquisidores
alegaron que los salvajes habían envenenado su lengua.
IV
Llego cansado a manotazos. La te de la pared está muy lejos (la distancia
es difusa en el agua). Un tiburón en el andarivel izquierdo entra a la vuelta
americana. Detenido un instante se transforma en sirena. Sirena con arito en el
ombligo. Se aleja entre burbujas. Mi vuelta americana es defectuosa. No llego
con los pies a la pared, respiro agua. Me hundo. El tiburón retorna por el
andarivel izquierdo. Y otra vez la sirena se aleja. Busco agarrar el aro.
Parece que está ahí (la distancia, lo dije, es difusa en el agua). Manotazo de
ahogado. Burbujas. Me voy a pique al fondo. Más al fondo.
XVII
El hilo
especial para tiburones. Un hilo de acero, resistente. Atontado de dolor. El canto de los dientes mellado. El filo del
acero contra el nervio. Latigazo, chucho, escalofrío. Dolor en las quijadas.
La fuerza de mis dientes sobre el hilo.
El dolor no se calma, no se mitiga. Las mandíbulas se mueven como sierras. Toda
la dentadura erosionada por el hilo abrasivo. Falta menos quiero creer. Una
nadita apenas. La boca anestesiada, tarascón por reflejo. El gusto de la
sangre, mi sangre, igual que el gusto a acero. El hilo por la lengua, hebras
despelechadas. Me hincan las encías. Sin tacto las encías. Igual, sigo
mordiendo. Ya se va a cortar el hilo, el acero.
Mensaje en el descanso
David
publica en su muro: “Lucía no paraba de
piropear al Pocho Lavezzi. Le tuve que vaciar un cargador en la cabeza”. Recibe
75 vistos, 8 me gustas y un emoticón que le guiña el ojo.
Prescripción médica
Roberto
sobrevivió de milagro a un infarto masivo producido durante la final de Italia
90. Su cardiólogo predijo que ese corazón no resistiría otra emoción intensa.
Veinticuatro años se mantuvo a una distancia prudencial de las situaciones
conmovedoras. Una hora antes del partido preparó su caña, se calzó orejeras y
fue al río. Durante el tiempo reglamentario o, tal vez en el alargue, pescó una
sirena. No lo emocionó la magnitud de la presa, sino la mirada de esa mujer que
boqueaba en la arena. Roberto sufrió otro infarto, fue uno de los cadáveres
reportados, esa tarde, en las inmediaciones del río.
La previa
Alzó de la
vereda un televisor y lo acomodó en el carro. El aparato se encendió,
transmitía su accidente. Lo encontraron después del partido, tirado en el
asfalto con el cuello roto. El carro a unos metros, vacío.
Fabián
Yausaz (Buenos Aires). Psicólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires y
doctorado en Letras en la UNNE. En 2015 publicó "Laguna Soto", un
poemario que no sólo indaga en la forma de hablar del correntino sino que se
constituye en una declaración de un profundo amor a esta tierra solar y de
grandes aguas. Como vemos también incursiona en el microrrelato
sábado, 23 de marzo de 2019
PIERO DE VICARI (San Nicolás - Buenos Aires)
REVOLUCIONARIOS
El alzamiento general de la población fue
incontenible. Armados hasta los dientes, tomaron todos los rincones del
territorio. A viva voz, las calles, las plazas, los parques y cualquier otro
espacio público, se convirtieron en hervideros de hombres y mujeres. El líder
de la descomunal insurrección tomó la palabra y agradeció semejante apoyo.
-El cien por ciento de la población se plegó a esta
histórica revuelta -dijo, para concluir- …la revolución ya es un hecho. Ahora
nos tocará averiguar, entre todos, por qué la hicimos.
LA NATURALEZA COMO ESPEJO
Insufriblemente alto, encontró la
solución al problema de la altura, cuando llegó a sus manos un manual de
bonsái. No más leerlo y acrecentar en su corazón, la perspectiva de un futuro
promisorio. La poda del árbol para tenerlo miniaturizado obró como acicate en
su cerebro. Aprendió las técnicas para controlar el crecimiento con suma
rapidez: quitar las ramas desproporcionadamente gruesas, quitar las ramas con
giros o vueltas antinaturales, quitar una de las dos ramas que nacen a la misma
altura… Establecer analogías con las partes de su cuerpo le llevó solo
segundos, contados segundos en que, tenaza en mano, emprendió su cometido.
ERAN TRES Y VENÍAN DEL ORIENTE
Traían oro en sus alforjas, también
incienso, mirra y otros objetos exóticos. Se los notaba cansados, hartos de
cabalgar regiones inhóspitas, parajes que sólo conocen de soledades e
indiferencias. Preguntaron por el Mesías, creo que le llevaban regalos, aunque
no puedo asegurarlo. Parecían astrónomos salidos de otro tiempo, se guiaban por
el movimiento de las estrellas. Les dije que siguieran hacia al sur y
preguntaran allí, por la persona que buscaban. Así lo hicieron. Nunca los tuve
como individuos de temer, aunque uno de ellos fuera negro. Será por eso que me
cuesta verlos como responsables de la muerte de Don Arnulfo Zapata, alias “el
Mesías”, traficante de joyas asesinado ayer, por tres sicarios llegados del
Oriente.
EL BUEN PASTOR
Previo saludo
a los fieles, el sacerdote se aboca a los rituales de la misa. Sereno,
arquitecta la homilía entre sus dientes y en el más allá de las palabras,
deposita en la lengua del hombre una hostia consagrada en el altar. Arrobado
por la ceremonia que culmina, bendice a los creyentes con su diestra y con la Biblia dibujada en su frente dice que
amemos al prójimo como Él nos amó.
Luego apaga las luces de la iglesia y solo ya con su alma sola, cierra las
entradas del templo, satisfecho, enteramente satisfecho por la tarea cumplida.
Recién ahí es cuando Dios golpea la puerta y pide permiso para entrar.
DE COMO CURARSE EL EGO
El flautista de Hamelin, engreído por sus grandes
logros, quiso demostrar que podía hasta lo imposible: que lo siguieran los
muertos con su melodía mágica. Nunca calculó que es necesario algo más que
música para despertarlos de su paz eterna…
MUERTE DE LA MALA LITERATURA
Un día los personajes escribieron a su autor. Lo
retrataron viejo y enfermizo. Algunas páginas después, escribieron su
desaparición física motivada por causas naturales. De lo que no puede la
crítica especializada, la misma escritura se suele encargar.
PIERO DE VICARI (San Nicolás, Buenos Aires, Argentina, 1963). Poeta, narrador, ensayista
y gestor cultural. Ha editado
los siguientes libros: “POEMAS DEL
CABALLO AZUL” (Premio Publicación del Fondo Editorial de San Nicolás, 1989,
Jurado: Oscar Hermes Villordo y Juan José Hernández); “GATO
DE PIEL LUNAR” (Poemas, Yaguarón Ediciones, 1996); “VICIO DE MANOS” (Poemas, Mención de Honor en el Certamen Nacional
de libros de poemas “Fundación Acero Manuel Nicolás Savio”, jurado: Jorge
García Sabal, Paulina Vinderman y Daniel Freidemberg; Yaguarón Ediciones,
1999); “PALABRA LÁZARO” (Poemas,
Contiene los trabajos que obtuvieron el Primer Premio Nacional de Poesía en el
Certamen “250 años de la fundación de San Nicolás”, Yaguarón Ediciones, 2002;
jurado: Celia Fontán, Elena Cabrejas y Carlos Penelas); “GIUSEPPE ROLLINI: LA SALVADORA GRATITUD DEL AMPARO” (investigación
histórico-religiosa, Yaguarón Ediciones, 2009); “TEXTURAS POSIBLES” (Poemas, Botella al mar, 2010); “AL TEMBLOR DE LA HOGUERA” (Poemas,
Yaguarón Ediciones, 2011); “TODO PESA”
(Ediciones del Dock, 2014 - Mención de Honor en el Certamen Nacional de libros
de poemas “Fundación Acero Manuel Nicolás Savio”, 2013, Jurado: Jorge
Boccanera, Rafael Felipe Oteriño, Santiago Sylvester); “PASAPORTE PARA NAUFRAGOS” (antología personal de poemas, editada
por Editorial Velarde, Cuadernos Amerhispanos, San Luis Potosí, México, 2015);
“EL ORNITÓLOGO DE VÍA APPIA”
(Poemas, editado por la Editorial Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2017); “SIMBIOSIS DE LA GUILLOTINA” (microficiones,
editado por El español de Shakespeare, Santiago de Chile, Chile, 2017); “ÍNFULAS ÍNFIMAS” (microficciones,
Macedonia Ediciones, Morón, 2018) y “NOÉ
EN SU ARCA O ROSTROS DE TODOS LOS DILUVIOS” (Poemas, El Ángel Editor,
Quito, Ecuador, 2019).
jueves, 28 de febrero de 2019
HERNANDO ÁVILA (Chaco)
Sueño imposible
Se
dejó caer en la cama con una sensación de vacío en el pecho como nunca jamás la
había sentido. Maldijo una vez más y cerró los ojos intentando que el sueño
llegue antes que la imagen de ella. Fue en vano, siempre, siempre en el abismo se
dibujaba su sonrisa.
Intentó
varias veces acomodarse mientras ubicaba la frazada casi tapándole los ojos.
Veinte minutos después se levantó, preparó un té de menta y pensó, quizás 1984
me ayude a borrarla por un rato.
Quizás
fue el silencio de la sala o el té caliente o quizás la imagen de Julia
alejándose de Winston la que le acercó al sueño, y se durmió.
Los
reflejos de un tímido sol sobre la persiana y el ruido de las gotas que dejó el
rocío cayendo sobre el zócalo de la mampara del garaje, obligó a despertar.
Iba
a ser otro día difícil para Sonia.
Reencuentro
Y
tal vez, sí. Nos encontremos una tarde de llovizna gris, de otoño cansado de
hojas viejas, de luces tempranas, de aromas a cafés. Quizás será en una
esquina, o en un cine, o quizás en esos senderos que acostumbramos a recorrer
para encontrarnos.
Y
tal vez, sí. Nos mostraremos los dientes, nos heriremos con profundas miradas y
la batalla será inevitable, sin pudores ni piedades; porque juramos, sin
decirnos, que lo tuyo era mío y lo mío era tuyo, y en esa disputa de lo que no
es ajeno, morimos y nacemos de nuevo.
Asustando a Rocío
Como
todas las noches al acostarse, Rocío estiraba su manito debajo de la cama y
palpaba hasta encontrar la garra de uñas filosas y largas, llena de pelos
suavecitos. Solo así podía dormirse. Después de varios intentos fallidos de
aterrorizarla, Hyuthiu se había encariñado con la niña, y como eso
estaba prohibido, no pudo volver jamás al viejo armario. Ya era su guardián de
sueños.
El otro lado
En
el otro lado todo es muy distinto. No se siente frío ni calor, no hay gritos ni
llantos, solo una calma parecida a una playa desierta, con una brisa que te
despeina de a poco y la agradable sensación de pisar la arena mojada. Creo que
alguna vez ese lugar me perteneció, me es familiar; no por recuerdos sino por
un cúmulo de señales que parece darme alguien desde ahí. La tentación es
mayúscula, sin embargo acá está mamá que con una caricia en mis manos me trae
siempre de regreso.
Deseo
Supongo
que a veces se cansa; ser Dios durante todo el tiempo, todos los días y todas
las noches debe aborrecer. Supongo que se toma descansos, pausas pequeñas en
que esto tiende al desgobierno; y es cuando afloran pequeños infiernos, cuando
todo se va de las manos, aunque sean solo instantes. Efímeras licencias cuando
vale todo, cuando se permite lo prohibido, cuando muere lo imposible, cuando
nace lo inoportuno.
Recreos,
serán. Otra explicación no encuentro. Quizás sea el deseo eterno de querer ser
humano y no poder.
Hernando
Nelson Ávila nació en Las Breñas, Chaco. Es técnico
electrónico y novel escritor. Descubrió
accidentalmente - a fines de 2013 - su pasión por la escritura. Sus escritos
son principalmente cuentos y relatos cortos, aunque varios de sus microcuentos
fueron seleccionados a nivel provincial, nacional (Editorial Dunken, Bs. As.) e
internacional (Diversidad Literaria, España), muchos de ellos fueron publicados
en diarios, revistas y libros de alcance provincial, nacional e internacional.
Recibió una mención especial (La Guerrerito Roja, su primer cuento) y ganó un
concurso regional de cuentos (Antonio). Participó en varios encuentros de
escritores como partícipe y como jurado. En Octubre de 2017 publicó su primer
libro, Relatos Amurados (Editorial ConTexto). Actualmente se encuentra
preparando su segundo libro.
jueves, 31 de enero de 2019
MARÍA LAURA RIBA (Corrientes)
6 AM
Se despertaba malamente de una de esas borracheras de la
cual no pretendía huir. Le gustaba olvidarse de todos y de todo. “No recordar
nada de nada”, pensaba sin pena ni euforia, cuando abría los ojos y se
reconocía ser vivo.
La borrachera le duraba lo que duran las bestias en el alma:
ni un minuto más ni un minuto menos.
“Qué calor que está haciendo…es insoportable…estoy todo
pegoteado”, se dijo, y estiró el brazo derecho hacia la derecha.
A través de sus ojos, apenas entreabiertos, vislumbró el
ventilador apagado. No se podía respirar. Ya pesaba el sol en esa hora
temprana.
Con morosidad resacosa, tanteó a su lado las sábanas. Volvió
a cerrar los ojos. Los apretó fuerte.
La sangre de Mabel le manchaba los dedos.
LLEGADA
Corrió y corrió por los pasillos húmedos de entre las casas.
Escapaba de su sombra, sabía que era su sombra pero igual corría. El pánico se
había instalado hacía meses en su cabeza y no la dejaba respirar. El corazón
siempre a mil, la boca del estómago un nudo, la sensación de que pronto
moriría. Por eso corrió y corrió sin detenerse, sin mirar atrás. Volvía por la
noche del trabajo y el barrio había dejado de ser un lugar familiar, para
tornarse una trampa maldita.
Corrió hasta llegar a su casa. Abrió la puerta, se metió dentro
con la fuerza de un caballo en estampida y cerró con tres llaves: una arriba,
otra en el medio y otra abajo. Apoyó la frente sobre la puerta, respiró
profundo, casi se relajó. Se dio vuelta.
Una mano inesperada le cubrió la cara, le tapó la boca y la
nariz, y comenzó a adueñarse de su aliento. Los ojos inmensos sin poder gritar,
sin poder respirar.
RUTA
Cuando el auto en que viajaba volcó, supo que si no lo
ayudaban, él tampoco sobreviviría. De la cintura para abajo estaba atrapado
entre hierros, pero sentía las piernas y podía mover los dedos. En cambio, su
rostro había quedado debajo de uno de los asientos y le faltaba el aire.
Anochecía, y una camioneta se detuvo en medio de aquella
ruta tan poco transitada. Escuchó que una persona descendía y preguntaba a los
gritos si había alguien. Alguien vivo quiso decir. El hombre atrapado murmuró
un “aquí”, sombrío e inaudible, pero una de sus manos logró golpear unas
chapas.
La persona de la camioneta corrió hacia él y le dijo que se
calmara, que todo iba a salir bien, que ya venía en camino la ambulancia. Y
comenzó a hurgar entre las chatarras y en los otros cuerpos sin vida.
Desde los hierros retorcidos, el hombre herido suplicó
“quítame el asiento de encima”. La persona de la camioneta se acercó y le dijo
que se quedara tranquilo. Agarró un portafolio con cheques al portador que
había encontrado, giró y se fue. Neumáticos nuevos se alejaban rechinando en el
asfalto.
BROMAS
- A que te mato – bromeó Jacinto mientras apuraba su tinto,
y sin pensarlo dos veces le arrojó al amigo un cuchillo de hoja de acero
inoxidable, de esos que no mienten cuando llegan. La punta feroz se clavó en la
tierra, al lado de la pata de la silla de su amigo. Jacinto se río con ganas y
siguió bebiendo su tinto.
- A que te mato – dijo Francisco, y sin miramiento sacó un
revólver y le descerrajó un tiro a Jacinto en pleno rostro. – No me gustan las
bromas, Jacinto –dijo Francisco, y escupió hacia un lado.
TRAICIÓN
Sintió placer cuando le clavó el cuchillo por la espalda.
Fue un ataque sorpresivo, como todos los ataques a traición y por la espalda.
Nunca había asesinado así a un ángel, cortándole las alas.
DE MADRUGADA
Ya sabemos lo mal que puede ponerse cuando se altera. No
entiende razones. Fui hasta su habitación y le supliqué que abriera la puerta.
No lo hizo, por supuesto. La forcé y entré. Estaba de rodillas de cara a la
luna llena que entraba por la ventana. Como pude le expliqué que no era
lobizón, que él, aunque yo lo llamara hijo no era mi hijo biológico. Que no era
el séptimo hijo varón de nadie. Y que dejara de aullar de una buena vez por las
madrugadas, que molestaba a los vecinos.
María Laura
Riba: nací el 23 de octubre de 1965 en Buenos Aires, Argentina. A partir de
1994 me radiqué en la provincia de Corrientes -nordeste argentino- donde viví
alrededor de 14 años. Desde el 2007 hasta enero de 2015 residí en La Habana,
Cuba. En 2015 regresé a Corrientes. Mis áreas de trabajo: literatura y periodismo.
Obtuve algunos premios en poesía, cuentos y novela. Publicaciones: participación en la “Antología Poética Trópico Sur”, Asunción,
Paraguay. “No me dejes dormir”, cuentos. Participación en el libro de diez
cuentos eróticos “Medias negras cayendo de la liga”, Ediciones Al Margen, La
Plata, Buenos Aires Argentina. “Salvando
Distancias”, poesías. “Che,
mataron al enano – Correntinazo, 15 de mayo de 1969”, investigación
periodística. “Un sapucay en la nieve”, poesía. “Ella sin nombre”,
novela negra.
martes, 25 de diciembre de 2018
LUIS LUJÁN (Villa María, Córdoba)
LUIS LUJÁN (Villa María, Córdoba)
LUIS LUJÁN (Villa María, Córdoba)
Soledad ingrata
Buscó a su mujer por todos lados y no la halló. Sintió su
alma desangrarse en un mar de soledades. Miró al cielo y le preguntó a su Dios
dónde estaba ella, y fue justamente allí en donde Adán advirtió que aún tenía
cada una de sus costillas.
Dolor de dioses
Los dioses aztecas miraron de reojo a los dioses mayas
con un fuerte dolor en el alma. Estos últimos bajaron la cabeza y se abrazaron
con los dioses incas en un mar de lágrimas. Cristóbal Colón había llegado a
América.
Sinónimos
La madre le reprochó a la maestra por desaprobar a su
hijo y no permitirle el uso correcto de sinónimos en la prueba de historia. La
maestra le contestó que no fue un torpe quien mató a Julio César, sino que fue
Bruto el asesino.
Sólo le pido a
Dios
Miró hacia todos lados en la solitaria cubierta y no
encontró un solo mozo para pedirle un poquito de hielo. Levantó la mirada hacia
ese cielo azul estrellado en la noche más perfecta y le dijo a Dios que
cambiaba su vida por un trocito de hielo. Dios estaba con él en el Titanic.
Mujer ofuscada
La mujer estaba muy enojada porque su marido se acostaba
con el primer bicho que se le cruzara. En el Arca de Noé no tenía mucho espacio
donde dormir.
El zombi
El muerto movió sus piernas y comenzó a caminar hacia la
muchedumbre. Los mitos sobre “zombis comecerebros” dejaron de ser una fantasía.
Algunos le asestaron una estaca en el corazón y otros le arrojaron agua
bendita. Entonces Jesús dijo: “basta de estupideces y denle de comer a Lázaro”.
Advertencia
Ladró dos veces el perro y él no lo advirtió. Maulló dos
veces el gato y ni un suspiro salió de su boca. Relinchó dos veces el caballo y
no tuvo ningún efecto en él. Y a pesar de todas las advertencias, cuando el
gallo cantó dos veces el remordimiento se apoderó de Pedro.
Luz de luna
Ella le dijo a la luz de luna que estaba enamorada de él.
El muchacho sintió algo muy extraño en su cuerpo. La piel se le erizó. Sintió
dolor en las manos y en los pies. Él rápidamente comenzó a cambiar. Ya no era
el mismo de antes. Ella no comprendía la actitud del joven. Nazareno Cruz,
tampoco.
Luis
Alberto Luján, nació en Tucumán pero reside desde
hace muchos años en Villa María. Es Profesor de Lengua y Literatura
especializado en Literatura Infantil y Juvenil. Estudió Licenciatura en la
Enseñanza de la Lengua y la Literatura, Profesorado de Historia e Historia de
Córdoba antes ensayos en congresos internacionales de Literatura; es coautor de
la obra “El Convite de Boda”. Es autor, además, de “La Tragedia del Conde
Rolando”. En 1999 recibió la Medalla de Oro Presidente de la Nación al ganar
los V Juegos Florales Nacionales. En el mismo año fue premiado en la
Legislatura de Córdoba y recibió un reconocimiento por parte de la Policía
Federal por su trayectoria en el campo de la cultura. Es autor de innumerables
artículos culturales publicados en la revista Misceláneas, de Villa María. Es
autor de la saga “En las Huellas de Dios – Libro I – El castigo”, “En las
Huellas de Dios – Libro 2 – El final de los tiempos”; “La cruz de sal”, y
“Vuelo Poético”. Participó de distintas antologías. En el año 2008 presentó la
novela “Cuando el cielo te llame”, y “Vidas tramposas”; su obra “En la huellas
de Dios, El castigo” ha sido editada en España, Estados Unidos y México” mediante
la editorial Artnovela. Expuso varias ponencias en congresos internacionales de
Literatura, en el país y en el exterior. En el 2010 presentó “Amor en Vuelo” y
“Una mirada crítica hacia el Bicentenario”. Declarado Ciudadano Distinguido por
el Honorable Concejo Deliberante de Villa María Septiembre de 2011. Dirige los
proyectos de los libros “Leyendas Urbanas Villamarienses” (2012), Leyendas
Urbanas Villanovenses” (2012), Leyendas urbanas al margen del Ctalamochita”
(2014), y las fotonovelas digitales: “Espérame amor mío” (2009), “Dos amores,
una leyenda” (2012), y “La bruja del parque” (2014). En el año 2012 edita el
libro “El juego de la copa – El lenguaje de las tinieblas”. Asume la
Presidencia de SADE en el año 2014 y organiza el “Primer Encuentro Villamariense
de SADE de la Provincia de Córdoba”. Inicia en el Canal 2 Mirate, el ciclo de
“Leyendas urbanas”. Es coautor del libro historiográfico, “El Cincuentenario de
SADE, Filial Villa María” (2016), conjuntamente con Doly Pagani y María Celia
Charras.
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