domingo, 30 de septiembre de 2018

RENÉ OSVALDO BEJARANO - Jujuy



MICRORRELATOS DE RENÉ OSVALDO BEJARANO

El otro yo
El otro no escribe, no sueña, no lee, no le gustan las plantas ni las flores. No sabe de poesías ni de cuentos. Hace lo imposible para no ser yo.

Sueños rotos
El niño iba por la calle pensando en un mundo sin hambre y sin violencia. En un mundo en que los niños juegan, estudian y son libres. A cada paso su mundo se hacía más real. Después, cuando iba por la vereda, la “calle” destrozó sus sueños.
Así volvió a escuchar gritos, castigos y llantos. Así veía niños, en la calle, descalzos, pidiendo las sobras o pedazos de pan. Así, con el cuerpo adolorido, abrió los ojos y juntó sus pedazos de sueños, sus sueños rotos, para volver a soñar.

Lavanderas del Xibi Xibi
Ellas están allí, a orillas del río, lavando las tramas del alma en la azul lejanía, lavando sueños con el aroma de los pájaros y el canto de las flores. Recordando las nostalgias del ayer, la fundación de la ciudad en el valle de Xuxui, el éxodo o el regreso inexorable.
Sus canciones, como las golondrinas del verano, se esparcen por la playa y suben por los barrancos para darle vida a la soledad, para inmortalizarse en las letras de una canción.

El puñal
Él le dijo que llegaría a esa hora y no llegó. Ella esperaba su muerte detrás de la puerta.
Él le había prometido matarla y lo que decía lo cumplía al pie de la letra.
Ella puso un puntal a la puerta que no tenía cerradura, miró su reloj y se arrodilló temblorosa en el piso de tierra.
Miró su cama y puso un apero, jergones, ropas viejas debajo de las frazadas. Para tapar la cara, puso su sombrero.
Él, afuera, tiró de las riendas a su caballo, desmontó, lo ató en un palenque, abrió violentamente la puerta. Con el cuchillo en mano, destapó la frazada y clavó su puñal en la madera de cardón.
Ella, con el puñal en la mano, hizo justicia por mano propia. Debía elegir entre la vida y la muerte. No tenía otro camino. 

Solo una noche
Llego cansado del trabajo y me duermo sin cenar, pero te encuentro con otro hombre, saliendo de la iglesia, con un vestido blanco, con tu cuerpo de sirena.

Del libro RETAZOS DE CUENTOS CORTOS Y MICROFICCIÓN. René O. Bejarano. Editorial Autores de Argentina. 2017.
  
René Osvaldo Bejarano. Nació en San Salvador de Jujuy en 1977. Profesor y Licenciado en Letras por la Universidad Nacional de Jujuy. Publicaciones: Coplas y Romance en una antología Letra en la fragua(2000), Versos cortos y microrrelatos en Palabras Ajenas(2006), Narrativas de Experiencias y Viajes Pedagógicos (2008), Poesías Lejanas (2016), Documentales sobre hisotrias de vida y traectorias literarias de escritores. Es uno de los creadores del Café Literario, un espacio cultural que se realiza en Abra Pampa. Coordina la revista digital Prácticas de la palabra (2017) con alumnos del Profesorado en Lengua y Literatura del IES N°1.

viernes, 31 de agosto de 2018

EDUARDO SANTOS (Tucumán)



Distracción

Me la paso perdiendo todo, las llaves del auto, la billetera, las lapiceras, hoy me di cuenta de que perdí sesenta y dos años.


Imperdonable

Cuando lo descubrieron caminando desnudo por el bosque dijo que era Adán.
Desde entonces permanece encarcelado por “apología del pecado original”


Certeza

─¡Juegan a la pelota!, por la forma de correr y patear diría que corren tras un balón.
Te extrañará que diga esto pero es que las circunstancias de este día se precipitaron de tal manera  de tal manera que me resulta muy difícil aceptar, de primera, cualquier afirmación.
Todo comenzó con ese ulular del viento, constante y rugiendo, en las copas de los árboles, el filo de los techos de chapa y los vidrios de las ventanas.
Me desesperaba en mi lecho de terapia intensiva, el saber lo que estaba sucediendo afuera.
La noche se instaló en ese instante y permaneció hasta ahora…
─¡Para mí que estos juegan a la pelota!


Mimetismo

Hace algún tiempo hice un pozo en el jardín de mi casa y vi a mi rojo corazón latiendo sobre la negra tierra. Arrojé las semillas tapé todo y ahora disfruto de unas hermosas flores del color de mis ojos, con pétalos suaves como mi piel, que exhalan unas ganas de vivir que nos identifica. 


Espermatozoide

─¡Se salvará uno solo!, dijo el lento con aire de resignación mientras sus compañeros corrían enloquecidos.
Esperó que desapareciera el forro, comenzaran los juegos del round siguiente y a los nueve meses sonrió un varoncito rubio.


Acompañado

Nunca estoy solo, una lluvia invisible golpea las chapas de mis noches para ayudarme a dormir y durante el día, el sol ilumina mis caminos para que no me pierda.


Salvado

Cuando la explosión destrozó mi cuerpo, yo estaba con la poesía.
Ahora toco la lira a San Pedro.


Sin patrón
─Al sentarme comencé a reflexionar… todo se veía diferente desde allí. Habían desaparecido las presiones de los otros. Estaba conmigo en mi mundo.
─¿Vas a tardar mucho?
─No, ya salgo…
Y se terminó mi fiesta.

Eduardo Santos. Hemos podido obtener muy pocos datos sobre su biografía. Sin embargo figura en numerosas antologías de peso. Según su perfil de  Facebook, nació en Buenos Aires en 1940 pero nos apunta Rogelio Ramos Signes ─en su libro Monoambientes─, él sostiene que es tucumano por adopción. Escribe desde el año 2001. En Cuaderno Laprida nos cuenta que estudió licenciatura en Matemáticas.


miércoles, 25 de julio de 2018

DANIEL FRINI (Córdoba)


Biblioteca mitológica I
Minotauro está en el centro de la estancia. Aprieta sus puños y bufa. El sudor brilla en su testuz y la sangre tiñe su morrillo. Va a atacar.
Enfrente Teseo, tenso en el traje de luces, estoque escondido, agita el capote rojo que tejió Ariadna con su insigne hilo.

Las causas ocultas
—¡Me tenés podrida con llamarme «La Bruja» delante de tus amigotes! ¡Tengo nombre, carajo! ¡Si querés que sea bruja, entonces vas a ver! ¡Mirá cómo salgo gritan-do: «¡Soy una bruja, soy una bruja!» —le dijo Elizabeth How a su marido, mientras salía a la calle, a grito pela-do, rompiendo la calma veraniega de aquel 15 de julio de 1692 en la tranquila villa de Salem, en la colonia de Nueva Inglaterra.

Queronea
Adelante estaba Alejandro, hijo de Filipo de Macedonia, y sus hetairoi. Aquí estábamos nosotros, el Batallón Sagrado: ciento cincuenta parejas de amantes, todos hombres, dispuestos a dar la vida, sin contemplaciones, por nuestro compañero amado y por nuestra querida polis de Tebas. El río Kephissós corría, tranquilo, a nuestra derecha con sus aguas buscando el lago. Ese día lo teñimos de rojo. Fuimos trescientos de a pie contra mil ochocientos jinetes. Tres oleadas de caballería mandó Alejandro. Las dos primeras inutilizaron nuestros escudos y la tercera tuvo que matarnos para superarnos.
Mi amante y yo, fantasmas, continuamos buscándonos entre el río y las colinas. El Kephissós sigue su marcha. Nunca nos iremos con él.

Espíritus extraños
Ya me pasó otras veces. Miro en el espejo del zaguán de la vieja casona, y la veo allí. Giro la cabeza hacia el rincón, y está vacío. De madrugada suele despertarme su “ñac-ñac” y ya no puedo dormir en toda la noche.
¿Cómo se deshace uno del fantasma de la vieja mecedora de madera y mimbre que perteneció a mi padre, a la que se le rompió una pata y fue quemada con la basura una tarde de invierno de mil novecientos setenta y dos?

Siseneg
Seis días antes, murieron los animales. Cinco días antes, la lluvia mató toda vegetación. Cuatro días antes, la niebla borró cielo y firmamento. Tres días antes, el caos mezcló las aguas y la tierra. Dos días antes desapareció el hombre. En el último día, dije "apáguese la luz". Después, descansé.
Cuatro micros de Daniel Frini

Apenas minutos antes de la orden de ataque
—¿Cómo que llamás desde Córdoba? ―dijo, con asombro y mirando al auricular — ¿Cómo conseguiste hablar con el Cuartel General? ¡Dale! ¡No es momento para bromas! ¡Por aquí todo está dado vueltas y no tenemos tiempo para conversar! ¡No mamá, no estoy con mis amigotes! ¡No, no estamos tomando nada! Es difícil de explicar, mamá, pero no podemos —repito: no podemos― hablar ahora. Estamos en alerta rojo y es una situación crítica, mamá ¡No, el idiota del Chicho no está conmigo! ¡Y el Lechu tampoco mamá! En este momento el General en Jefe está dando las últimas directivas antes de… ¡No, mamá, ya no salgo con Fernanda! ¡Y no es una trolita, mamá! Oíme, tengo que cortar porque me llaman de Planificación de Operaciones y tengo… ¡Hace años que no juego mamá! ¡Y acá no hay casinos! Tengo a cargo una división de Infantería de Marina y nos preparamos para… ¡No mamá! ¿Y qué hacés en Córdoba? Te avisé hace tiempo que no debías ir para allá ¡Y te rogué que me hicieras caso! No, mamá… No… Te lo repito, ahora… No... ¡Que te tenés que ir de ahí! ¡Ya! ¡No me importan tus amigas mamá! Me están llamando para… No, mamá. Mis soldados están esperándome. Si, mamá. Te lo ruego, ándate ya mismo. Daré la orden para que una nave de rescate pase a buscarte… ¡No, mamá, dejá la perra ahí! ¡Y tampoco podés llevarte las begonias! ¡Mamá, la nave solo tiene lugar para vos! Que no, mamá ¡Soy Comandante Imperial de la Fuerza de Invasión Marciana a la Tierra! ¡Córdoba será uno de nuestros primeros objetivos y vos no deberías estar allí de vacaciones, mamá!

Daniel Frini (Berrotarán provincia de Córdoba, Argentina, 1963) es Ingeniero de profesión, escritor y artista plástico argentino. Redactor y columnista en varias revistas, colabora en blogs y e-zines (Axxón, Minimalismos, Medio Siglo, Químicamente Impuro; Ráfagas, Parpadeos; Breves no tan Breves; La Oveja Negra; Axxón; Micrópolis; miNatura; Plesiosaurio: Insolito e fantástico y Pegasus entre otros). Participó en varias antologías de narrativa y poesía. En 2000 publicó “Poemas de Adriana” (Formato digital, Ed. Libros en Red, Buenos Aires); y tiene varios libros de relatos, inéditos. En 2015, la Editorial Micrópolis de Lima, Perú, publicó en papel “Manual de autoayuda para fantasmas”. Algunas de sus obras fueron galardonadas con varios premios y traducidas a varios idiomas. Participó como jurado en varios concursos. Integró el Grupo Literario “Heliconia” y coordina, actualmente, el Taller Literario Virtual “Máquinas y Monos” de la revista digital “Axxón”.


viernes, 1 de junio de 2018

CELINA ASTE (Buenos Aires)




Hasta el final
Escribir sobre la nada te obliga indefectiblemente a decir todo. La cosa es así, simple. ¿Ves las palabras que uso? Ni una esdrújula. Ahí va la primera. ¿Te acordás cuando intenté decirte en cinco líneas que te comprendía y que no estabas solo en esto del camino a la muerte? ¿Qué me contestaste? Que esas líneas eran una prosa sobresaliente. Me instaste a  ponerme en ese lugar de sabiduría milenaria, que allí estaba mi voz. ¿Qué me importaba encontrar mi voz en ese momento? Y vos seguías haciendo lo que tan bien te salía. Un maestro hasta el final. Me hubiera gustado discutirlo más. No pudimos. Parece que entendiste la vida. Y este mundo ya no tenía nada que ver con vos.


Veinte
Tengo ganas de caminar distinto. Apoyarme en mis palmas y ver el mundo al revés por un rato, hoy en especial. Entonces, la copa del árbol sería la raíz y la raíz sus ramas. Entonces, andaría en el cielo y miraría alto para disfrutar las flores colgantes. Tiempo que condiciona. Un tiempo que no es pero me gustaría que fuera. Y yo iría con mi regalo pensado para vos; vos me darías un beso. Me mostrarías tu torta y lo fuerte que soplarías las velas, porque ya sabrías como hacerlo. Sí, todo al revés, ficción vuelta realidad. Por hoy nada más. Entonces, vos, con apenas dos años, todavía estarías.

Prudencia.
La raya medía ciento veintitrés centímetros. Tuve la respuesta antes que cualquiera. Miré el reloj y me hice el que todavía calculaba. Los directivos no iban a tolerar que un recién llegado supiera algo. Ya me lo había dicho mi madre: «Hacete el tonto; menos sabés, más tiempo nos quedamos». 

Erosión
Lo que sucede a lo largo del tiempo luego de un entierro es de este modo y en este orden:
¿Cómo suenan tus huesos al deshacerse?
¿Esos huesos sos entierro? se desunan
cómo hacer ¿Serás moho
una del tiempo largo
Meros aromas luego de un orden
Hermoso lo que sucede
A lo este es rm
Sh    hm
h:

Encierro
Alicia cayó al pozo. Pregunté qué le sucedió y mamá contestó con una voz que yo no conocía. ¿Cuándo vas a dejar de preguntar? Y con energía cerró el libro. En el trayecto me crecieron orejas largas y una cola de algodón redonda. El truco de las porciones de galletitas no funciona más. ¿Ya habré crecido todo lo que tenía que crecer? No entiendo qué espera mama para abrir el libro y dejarme salir. 
Celina Aste, (Buenos Aires, 1968) Profesora de inglés, enseña escritura y literatura en ese idioma. Ha publicado Todo lo que tenía que crecer en el año (2013) y Erosión (2017) Participó en el Primer Coloquio de Microficción, CABA, 2015. Representó a Buenos Aires en el primer encuentro de microrrelatistas “Córdoba breve” Córdoba, 2016.



Celina Aste, (Buenos Aires, 1968) Profesora de inglés, enseña escritura y literatura en ese idioma. Ha publicado Todo lo que tenía que crecer en el año (2013) y Erosión (2017) Participó en el Primer Coloquio de Microficción, CABA, 2015. Representó a Buenos Aires en el primer encuentro de microrrelatistas “Córdoba breve” Córdoba, 2016.

Los tres primeros textos y la biografía de la autora fueron tomados de Escritos entre mate y mate (Claudia Cortalezzi compiladora) Ed. Micrópolis, Lima Perú (2017)
El cuarto texto se recuperó de la Antología iberoamericana de microcuento, Homero Carvalho compilador, Ed. Torre de papel, 2018 Edición liberada on line en http://www.nodalcultura.am/wp-content/uploads/2017/12/365729251-Antologia-Iberoamericana-de-Microcuento-Homero-Carvalho.pdf
El quinto fue recuperado del sitio Web Documenta mínima y está disponible en http://documentaminima.blogspot.com.ar/2017/02/todo-lo-que-tenia-que-crecer-celina-aste.html

lunes, 30 de abril de 2018

MARI BETTI PEREYRA DE FACCHINI (La Carlota-Córdoba)




En la terminal
A la mujer se le cayó una palabra. Quedó balanceándose sobre su zapato derecho. Al unísono  con el suspiro, resbaló sobre la calle. Pasó un taxi. Creo que la pisó. Era un “Adiós”

El vuelo
Sobre el gris de los olmos en agosto (casi dibujo de plumín y tinta china) pasa una bandada de palomas. Su vuelo no es tan fugaz como el último soplo del hombre sobre el cordón de la avenida.

Búsqueda
Desenfundó la escopeta. Introdujo un cepillo en el caño. Sopló el gatillo. Revisó el cargador. Nada.
La muerte se había ido.
.
Concurso               
 El yaguareté del cuento ganó un tercer premio. Como él no sabía de esas cosas, se puso a rugir de tal modo que el autor tuvo que abandonarlo en una antología.

Las Palomas
Llegan en pequeños grupos a refugiarse de la lluvia bajo el parador del ómnibus. Ateridas, se amuchaban contra el piso.
Aburrida, las cuento: once palomas grises y cuatro marrones. ¿De dónde saldrán tantas palomas?
Me distraigo. Cuando miro otra vez el suelo, ya no están. Aburrida, cuento las baldosas de la garita. ¡Qué curioso!: once baldosas grises y cuatro marrones. Ya no llueve.

¡Ojo!
En el apuro alcanzó a ver el cartel: “Sonría. Lo estamos filmando”. Sus ojos buscaron desesperadamente la cámara mientras trataba de ocultar el revólver. Tarde. El de la cámara apuntó más rápido.

                                                                 
Poeta, narradora  y Profesora de Literatura y Teatro. Fue Directora Municipal de Cultura  y Delegada Cultural de Córdoba por su región. Presidente de SADE y  América Madre en La Carlota y corresponsal de la Academia Argentina .de Literatura infantojuvenil .Coordina Talleres y Cafés literarios. Sus obras: ”Soltar Amarras”, “Cuentiversos para niños que sueñan”, “Cuento en Taza”, “Coplas para vida”,”100 para el bolsillo” y dos libros compartidos. Textos suyos integran 57 Antologías ,en diversas partes del país.