martes, 22 de noviembre de 2016

ADRIANA COMÁN (Santiago del Estero)



LA MANIPULACION
Un musculo perfecto desea latir, nadie sabe la razón exacta, quizás lo abstracto, lo ininteligible ha tocado a aquel en su minúscula sensibilidad…
Al mar no le conviene que  reaccione y comience a funcionar pues ya no tendrá marionetas para manipular.


LA TARDE
 Aquella tarde monótona, en consonancia con su existencia intrascendente, ella detuvo su mirada en la pared vio una grieta que la transporto a la duda y el dolor. En ese instante todo cobro sentido y el cosmos interior de su ser se reordeno.


LA BESTIA
La bestia mira, se altera, se levanta, su cerebro comienza a excitarse y este ordena a los músculos a reaccionar…
La antropofagia es legal, una diversión perversa del lugar. ¡Péndulo irritante!
El joven camina erguido, firme, admira sus manos y se lanza. El tiempo lo demanda al igual que una mirada femenina, quien conoce la entrada y , claro, la salida.
El encuentro inevitable ha sucedido: ojos seductores, tiempo, hombre y bestia se han fusionado en este instante mágico; los roles se han alterado en una ráfaga inextinguible y surge del interior del gentío una voz tenue y confusa que interroga:  «¿Cuál es la bestia?»


TODO IGUAL…                 
Marcelo realizó su tarea a la perfección esa tarde de febrero, salió de su trabajo, caminó por el centro de la ciudad, observó la plaza, todo igual; fue al café, todo igual, miró el rostro de las gentes, todo igual.       
En el café, Doña Teresa mandó a uno de sus mozos a lustrar la mesa de la adinerada Noelia, oportunidad en la que él nunca vio nada igual: las piernas de esa mujer lo conducían directamente a las lápidas de los cementerios que oficiaban de mesa del café, los mármoles ubicados al reverso lo ocultaban. La belleza y la muerte contrastaban. Marcelo quiso  gritar, sin embargo atinó a balbucear algunos fonemas indescifrables, el cielo se tornó de un gris perfecto y su mente lo imitó. Ocasión en que  el mozo se acercó a Marcelo, Doña Teresa tragó saliva… Marcelo se incorporó y fríamente pronunció: «¡Todo igual!».  
     

BURBUJA DE SUEÑOS                  
Callada, solitaria, Micaela continúa con sus labores hogareñas. Su familia  es un logro personal, la vida le sonríe, sus hijas significan su orgullo. Todo, fruto de haberse “casado bien”, con quien debía, tal como su mamá, su formación y la sociedad lo indicaba.       Su burbuja, es imposible de penetrar, Micaela no teme, cree caminar firme, solo que sus pasos y su latir disminuyen; el espejo lo confirma, el tiempo, amante incuestionable de la corrosión y  la acrimonia,  ha efectuado su camino por las arterias de su vida. Ella, ave blanca y sumisa, se detiene… el espejo frunce el ceño para estallar ante la burbuja, fino cristal, cárcel de los sueños enquistados. 

Adriana Comán Nació en Santiago del Estero, Capital el 6 de agosto de 1981. Es Profesora de Lengua y Literatura. Obtuvo el 1 º Premio “Ignacio Laplana” en Poesía en todo el NOA con la obra Semillita Desprotegida durante  el año 2011. En el Año 2015 fue publicada por la Editorial Dunken con el poema Onírico. Es Autora/Editora Independiente de Libros Artesanales: Equilibristas. lleva publicado dos poemarios por la editorial independiente: Etéreos Instantes y La Tinta que se derrama.
Administra los siguientes blogs : http://burbujasdelanguarte.blogspot.com.ar/ http://cuentoshiperbrevessgodeletero.blogspot.com.ar 

sábado, 29 de octubre de 2016

ELSA BÖCKL (Tucumán)



DEMASIADO TARDE

La razón, el tino, la mesura, habían escarbado en mi pecho hasta que lo encontraron. Caminaban una y otra vez sobre su cuerpo enfermo.
«Demasiado tarde» me dijo el corazón mientras se resistía


DOLOR

La luna decidió esconderse por unos meses hasta que pudiera solucionar su problema.
Cada vez le dolía más que le recortaran el cuarto menguante


LAVIDA NO ES FÁCIL

«Tenemos que conversar» dijo el cuchillo. «Estoy cansado de cortar en trozos.»
«A mí tampoco me gusta vivir pinchando» contestó el tenedor cabizbajo y con un matiz de tristeza en su voz «pero pienso en los dientes que deben morder todo el tiempo para poder vivir y me conformo.»


SUEÑOS TRASNOCHADOS

Tus ojos me abrieron la puerta. Estaban dejándome entrar en tu vida.
Pero fue inútil. Mis ojos se empeñan en ver una puerta cerrada con mil candados de sueños trasnochados.

Elsa Böckl: Nació en Tucumán en 1944. Licenciada en Letras, se desempeñó como docente en nivel secundario, superior y universitario. Publicó volúmenes de poesía y microrrelatos: Microrrelatos para leer en menos de un minuto (2011). Es autora de trabajos de investigación, entre los que figura: Incidencia del quichua en la oralidad del educando del NOA (2012). Miembro titular vitalicio de la Sociedad Argentina de Historiadores.


Los textos y los datos biográficos fueron tomados del libro de Ana María Mopty de Kiorcheff Microrrelatos del Noroeste Argentino, Antología editada por Fondo Editorial, Subsecretaría de Cultura de la provincia de Salta.

viernes, 22 de julio de 2016

VÍCTOR HUGO LEDESMA (Santiago del Estero)


                                   


La lujuria
—Definitivamente me gustan las negras y si son culonas, mejor.
—Yo no soy pretencioso, la que venga, pero tengo mis reparos con los colores extravagantes.
—¡No tengo límites!, me cargue una viuda, y a la tarde una embarazada.
—Mi categoría impide ocuparme de la familia, por eso prefiero lo promiscuo. No te descuides, al grandote lo contagió una enlutada en pleno gaudeamus.
—No tengo miedo, mi mujer hace lo mismo, no le importa nada.
—Tomo mis precauciones, siempre me fijo bien en los rojos y amarillos brillantes.
Los sapos conversaban a la orilla del charco, midiendo sus pegajosas lenguas en actitud de disputa, por las arañas, que pendían de las telas.


Amor prohibido
El gato siamés la acompaño muchos años. Murió de viejo. El felino fue fiel en las malas y buenas. Ella decidió llevarlo a un cementerio de animales. Una pradera pequeña pero acogedora. El desconsuelo la agobiaba. Sus amigas acompañaban el cortejo.
—No te ofendas amiga, ¡pero sólo era un gato! ¿Por qué tanto duelo?
—Él fue testigo de mis íntimas miserias, guardó el secreto hasta el final, comentó entre lágrimas la perra labradora.


Sigmund eterno
Las almas en gracia viajaban de cielo a cielo buscando algún doliente a quién ayudar. Por el contrario, las almas en pena se quedaban en el cielo de origen con la obsesiva intención de molestar a los depresivos. Ante tal situación el Alma Mater, creó un sexto cielo. Era la opción para los espíritus histéricos.


Oftalmología
El insomnio lo hizo recorrer una decena de consultorios médicos. El clínico le recomendó ir a un gimnasio, que debía cansar su cuerpo. El neurólogo luego de los estudios relacionados con el Alzhéimer, le recetó ansiolíticos, pero sin resultado. Por fin dio en la tecla con el oculista.
— ¡Con estos anteojos no verá la pobreza, ahora podrá dormir tranquilo, señor intendente!


Caricias sin dueño
El joven no fue beneficiado por la belleza. Las mujeres no accedían a brindarle afecto. Se enamoraba con frecuencia sin ser correspondido. Cansado de esperar respuesta, tejió una cesta de mimbre muy cabedora. Los años de soledad lo hicieron perceptivo a la ternura. A las mañanas, temprano, ponía su bolsa al hombro y salía a recoger las caricias que desangraban los amores decepcionados.

Víctor Hugo Ledesma Bessone (La Banda - 1954) Docente, poeta y narrador santiagueño. Dedicó su vida a la docencia y en los ámbitos educativos de Santiago del Estero es ampliamente conocido. Fue director del Colegio San Jorge y posteriormente se desempeñó como Secretario Académico de la Universidad Nacional de Santiago del Estero donde continúa a la fecha. Lleva publicados 11 libros de poesía, cuento y novela entre los que se destacan Destellos en un espejo roto, El buscador de esencias y su máscara roja, El túnel del Rata y Baltasar punto y seguido.  En la actualidad es secretario de la Sociedad Argentina de Escritores, Seccional local. Obtuvo la Faja de Honor de la SADE 2014 por su novela El túnel del Rata. 

domingo, 5 de junio de 2016

ROGELIO RAMOS SIGNES (Tucumán)





AMOR QUIRÚRGICO

La primera vez que me rompiste el corazón, me operaron y estuve internado hasta después de las Fiestas.
La segunda vez que me rompiste el corazón, escuché que el médico le decía al instrumentista que estaba cansado de idiotas reincidentes.
Cuando sientas que es inevitable romperme el corazón por tercera vez, te ruego que lo pienses. Me he quedado sin obra social.


EL BESO DEL SAPO ENCANTADO

Siempre se puso en duda la veracidad de esta historia. ¿Puede un príncipe, por medio de un encantamiento, convertirse en sapo? ¿Y un sapo puede volver a ser el príncipe que dicen que alguna vez fue? Es difícil de responder. Tomar partido por “sí” o por “no” sería meterse en terrenos cenagosos.
Sólo podemos asegurar que cuando la bellísima princesa lo besó apasionadamente; el sapo, por supuesto, estaba encantado.


EN BUSCA DEL DIÁLOGO

Aquella tarde estuve a punto de decirle lo que pensaba de ella, pero preferí callar y me saqué la camisa. Ella, aunque también quería decirme algo, hizo silencio y se sacó la blusa.
Sin animarme a arriesgar una palabra, me quité el pantalón, mientras ella, con idéntico silencio, se quitó la pollera.
Era mucho lo que teníamos para decirnos, pero todavía guardamos silencio un momento más, hasta despojarnos de la ropa interior.
Entonces sí, ya no hubo impedimentos, y pudimos hablar a calzón quitado.


ELLA Y SUS FRASES

“Como dijo Zenón -me anunció ella-, has de saber que tienes dos orejas y una sola boca para que, oyendo mucho, hables poco.”
Yo, que suelo ser muy tonto cuando me lo propongo, y que oyendo poco, hablo mucho, le pregunté con harta suficiencia “¿Qué Zenón dijo eso? ¿Zenón de Citio o Zenón de Elea?”
Y ella, que tiene pocas pulgas (porque es muy limpia) tomó su cepillo de dientes, su jabón, su esponja, su toalla, y me dejó aquí, en medio de esta habitación, solo como un hongo y sin saber, eternamente, a qué Zenón se había referido cuando me dijo aquello.
Tal vez me lo merezco.


FAHRENHEIT 1976

No era el fútbol que a mí me gustaba. De hecho tampoco era fútbol, pero así le llamaban y era el único deporte que se practicaba. La pelota, de cristal transparente y alargada como un chorizo, era trasladada de campo a campo en el bolsillo del delantal; no podía ser tocada con los pies (lo que automáticamente suponía la cárcel para el involuntario pateador); los penales se decidían según cómo cayeran los dados dentro de una pileta de natación; y a los goles los anotaban los arqueros, cabeceando la pelota colgados de un helicóptero, y sólo si llovía.
No era el fútbol que a mí me gustaba, insisto, pero le llamaban fútbol y era lo único que se practicaba allí por entonces. Así y todo llegué a ser el goleador del torneo, lo que unánimemente se consideraba una afrenta al país. Por ello es que fui condenado a escribir un árbol ("Graciela y Antonio se aman" fue mi frase), a plantar un hijo (en el patio de atrás del conservatorio de corte y confiscación, como es bien sabido) y a tener un libro. Eso desencadenó mi tragedia, porque los militares (otra vez) habían derrocado al gobierno. Así fue como cortaron el árbol (porque entorpecía la luz de un semáforo), se llevaron a mi hijo con incierto destino, y quemaron el único libro que tenía en mi biblioteca.


Rogelio Ramos Signes (San Juan, Argentina, 1950) vive en Tucumán desde 1972 y ha publicado más de veinte títulos de poesía, narrativa y ensayo. En microrrelato ha publicado Todo dicho que camina (Universidad Nacional de Tucumán, 2009); es autor de siete libros de microrrelato inéditos y de un libro de teoría. Ha sido incluido en numerosas antologías, en diferentes partes del mundo, compiló Monoambientes donde se incluyen 29 microrrelatistas del NOA,  ha dictado charlas y conferencias y ha coordinado talleres dedicados a la minificción. Hace poco tiempo se publicó La vie en bref, antología de microrrelatos bilingüe castellano/francés. En los próximos días entrará en imprenta Cuaderno Laprida, un proyecto por demás interesante.





jueves, 28 de abril de 2016

ADRIÁN GIMÉNEZ PRADO (Santiago del Estero)



PARADOJA DEL TODO

Pretendió salir de su infinito Imperio para conquistar remotas tierras. Fue así como, en su ambicioso intento, destruyó y saqueó lejanas comarcas con su invencible ejército.
Al tiempo de andar por interminables valles, le sorprendió la fatiga. Ya era muy tarde cuando comprendió que nunca había salido de su imperio.


VINDICACIÓN PROFANA

… Entonces Judas interpretó que en verdad Jesús era el Hijo de Dios y, de inmediato, decidió probarlo ante los príncipes de los sacerdotes y ante el concilio. Habiéndolo entregado con el consabido beso, comprendió, recién con la detención de Jesús, a que se refirió Cristo cuando, en el  anuncio de Su Pasión, les dijo a los discípulos  que sería entregado y matado por los hombres y que al tercer día resucitaría entre los muertos. Judas, invadido por la emoción de ser él el intermediario de la profecía, no soportó la espera y, quitándose la vida, quiso estar ese mismo día con Cristo en el Paraíso. De ahí en más, hubo en el mundo otros intentos de justificación del suicidio.

AMOR ETERNO
¡Jamás la perdería! Por ello mató a su adúltera mujer, para estar con ella hasta en el infierno.

LOS ALQUIMISTAS
Lo miré con tal éxtasis que casi no podía controlarme. No podía creer que el maestro quisiera compartir conmigo el tan deseado elixir de la inmortalidad.
Cuando comprobó que nadie nos había seguido, sacó del bolsillo de su chaqueta un frasquito que contenía varias píldoras. Luego de destaparlo, me ofreció unas cuantas que yo acepté gustoso.
Antes de concluir con el improvisado ritual, se despidió diciéndome: «Pronto conocerás el vértigo de la eternidad». Acto seguido, ingirió las píldoras y, tras un leve espasmo, cayó de espaldas contra el suelo.
Esperé expectante a su lado pero no percibí movimiento alguno en su cuerpo. Lo que me decidió, fue esa paz que reflejaba su rostro.

DORMIDO
Se detienen la estación el último tren de la tarde. Del mismo, baja un individuo vestido todo de gris, portando en su mano derecha un pesado maletín y en su mano izquierda un periódico.
Mira a su alrededor la desierta estación y, con asombro, descubre (cuando ya el tren es un punto invisible) que este miserable pueblo no es su destino.

LA CARROZA
¿Quién no soñó con este momento? Le miran todos y hasta hay quienes le envidian. Él, sin embargo, parece ignorarlo todo. Como si no supiera que es el centro de atención de todos los curiosos, sigue su paseo en su elegante carroza con caballos blancos hasta entrar en el centro y doblar por la plaza principal. La gente se detiene ante su presencia y, con una modesta reverencia, le ceden el paso hasta que se pierde por el camino que le lleva al cementerio.


Adrián Giménez Prado Nació en Santiago del Estero en 1962. Estudió derecho y entre sus publicaciones figuran Imágenes  (Plaqueta de poemas) e Inventario en blanco y negro. Fue colaborador de la página cultural del diario El liberal, participó en recitales poéticos,  ferias de libros, peñas literarias como la del café Tortoni y ha difundido sus poemas por Radio Nacional Santiago del Estero. Fue miembro activo de la Asociación Literaria María Adela Agudo. Rescatado por José Andrés Rivas en su antología crítico temática Santiago en sus letras
Los textos que se incluyen en esta antología fueron extractados de su libro Inventario en Blanco y Negro.