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miércoles, 27 de octubre de 2010

LA LLUVIA - Alicia Fernández de Polido







Extrañada observó sus manos entrelazadas sobre el regazo. Pequeñas gotas salpicaban lunares transparentes en la pálida piel.
Por un instante sacó su mirada afuera y la dirigió al cielo. Lo vio diáfano y azul.
Entonces comprendió que las nubes habían encontrado refugio en sus pupilas una vez más.

sábado, 28 de agosto de 2010










UNA VENTANA ABIERTA

(Alicia Fernández de Polido)

Tendida sobre la cama articulada, que tiene la elemental capacidad de erguirte o de tenderte por cualquiera de sus puntos medios o extremos, alcancé a ver el amanecer gris a través de la ventana abierta en la pared opuesta.

Sujeta al colchón por cables, electrodos, tubos plásticos, sueros, sedantes y consignas más o menos dulces, más o menos severas de mis guardianes, sentí la necesidad de la suprema libertad. Entonces, dejé mis huesos abandonados allí y salí a buscarla, sola y desnuda, más allá de las fronteras.

sábado, 14 de marzo de 2009

ALICIA FERNÁNDEZ DE POLIDO (Santiago del Estero)




EL GATO NEGRO

Apenas lo vio en el estante del negocio supo que ese gato negro de madera debía ser suyo.
Lo contempló largo rato sin tocarlo; el cuerpo estilizado (parecía pensado por Modigliani), sentado en los cuartos traseros, las patitas juntas, las orejas erectas, los ojos dorados, chispeantes, misteriosos y seductores.
Cuando amorosamente lo tomó entre sus manos para observarlo en detalle, la talla comenzó a ronronear.