sábado, 28 de febrero de 2015

MICRORRELATOS DE VIRGINIA TELLO (Catamarca)




La salida de Asterión

Harto de estar encerrado, decidió  salir de su casa y viajar…
Entre todos los lugares que pudo elegir, decidió visitar Buenos Aires, no por el Río de la Plata, ni por su capital cultural, en lo más profundo de su ser,  necesitaba conocer a su verdadero padre.


Docencia I

La profesora dijo a sus alumnos “¿Alguna pregunta?”
Un alumno en el fondeo del aula, sin levantar la mano dice “¿Para qué mierda nos sirve esto?”
La docente, desfigurada, busca en su lista al alumno insolente, pero no lo encuentra (¿cómo puede ser que a mitad del año aún no sepa los nombres de sus alumnos?).
El resto del alumnado, guarda silencio.
El alumno del fondo se rie y grita “¡MEDIOCRE!”.
La docente, iracunda, lo hace calla y apuntando con su dedo índice comienza a vociferar un discurso sobre la educación, el respeto a los mayores, mientras que de sus ojos caen dos lágrimas de frustración.
Los alumnos, desconcertados, miran cómo la docente, totalmente histérica, señala y grita al fondo del curso, en donde no se encuentra ningún alumno.


Despertar

Conocerlo, fue casi un sueño.
Con la primera cachetada, me despertó.
Las que siguieron, convirtieron mi vida en una pesadilla.
El puñal en su pecho, me liberó.


Idus

Cerró los ojos e intentó recordarla.
Sólo su mirada se le vino a la mente.
Sus ojos negros, profundos… Esa mirada que lo conquistó.
Ninguna batalla fue tan difícil como intentar renunciar a esa mujer…
Segundos después abrió los ojos por última vez:
-¿Tú también Brutus?-


La niña

Tras varias semanas sin grandes novedades en la televisión, una madre llora frente a la cámara de un noticiero por la desaparición de su hija.
Nadie sabe de la niña. Todos la buscan. El país llora su desaparición.
Al descubrirse la verdad, todos los periodistas acuerdan guardar silencio. Si se supiera que descansa bajo las flores de su propio jardín, el noticiero se quedaría sin madre, sin lágrimas ni dramas, al fin de cuenta, lo que importa es el  Rating.


Despedida

Vi cuando el colectivo hizo marcha atrás y a toda la gente que saludaba eufórica a sus seres queridos, que también partían con él, yo sólo logré hacer una mueca... no pude soltar una palabra.
También, observé que en su rostro rodaban un par de lágrimas... y creo haber leído de sus labios "te amo".
Regresé a casa con el corazón destruido,  me recosté e intenté dormir…
Dos horas después, el teléfono sonó y supe que jamás volvería a verlo.







  Ana Virginia Tello nació en Catamarca en 1983. Profesora de Lengua y Literatura. Formó parte del Taller Literario del escritor Raúl Guzmán Rodríguez y del Taller Literario “Los Innombrables”. Publicaciones: Microcuentos: "Palabras catamarqueñas al viento"  Plaqn Nacional de Lectura (2011). Antología Literaria "Los innombrables" (2011).




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